viernes, 29 de mayo de 2009

Usevia en la escuela de los álamos viejos


(Anterior - Su mirada.)

- Confesiones a Eulogio.

-Que no es verdad lo que dije. Eulogio, sólo pretendí esconder lo que veo, para evitar que los discípulos de Don Andrés vayan boquillenos hablando por todas partes.

Que me equivoqué,

no sólo es una guapa compañera,
sino que, sin que desmerezca
las gracias con las que Dios
ha dotado al resto de compañeras;
y con la autoridad que me da
haber visto de lo mas bello,
como por ejemplo, haber visto tantas veces,
los incomparables colores que la naturaleza nos regala,
cuando al final de cada tarde,
resuelta la noche en el horizonte
se traga el último vestigio de luz que nos deja el día;
puedo aseverar sin temor a yerro,
que podría hacer palidecer
a la mismísima Afrodita.

Debo comentar,

sin que por esto se me malinterprete,
que en ejercicio de mi mas esforzado entender,
a veces he llegado a creer,
que el Sol es vanidoso
y huye presuroso...
sólo de saber que ella viene.

No más puedo decir,

que sus delicados silencios,
tan recurrentes en ella,
de seguro encierran el sonido
conque suenan las estrellas.-


Mateo Cribidores

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