(Apuntes sobre mi)
Una de las formas de ejercer nuestra condición de seres humanos, es cultivando algunas de las artes comprendidas dentro del concepto de humanismo.
La poesía es conforme a la Real Academia Española, la Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Otra acepción es la Idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje.
Para lograr estos objetivos, la poesía se inspira muchas veces en lo cotidiano y lo transmite como algo excepcional, para lo cual, se vale de distintas figuras que exaltan las circunstancias que el poeta tiene la sensibilidad de apreciar y quiere resaltar, dándole formas que motivan a la imaginación generando sensaciones que regocijan o martirizan su alma y desean comunicar a quien se le escribe, que puede ser una musa inspiradora o el público al cual se dirige.
Mateo Cribidores cuenta que en sus tiempos de universitario, producto de la convulsión social que en aquellos tiempos se vivía, una de las características que se manifestaba en todas las reparticiones públicas, era la suciedad acumulada. Y él, como concurrente a la universidad pública no estaba ajeno a estos cuadros pintados por el abandono.
Cierto día, una fémina que le alborotaba el corazón, se detuvo de tras de una mampara cubierta por mil noches de tierra y mil un días sin un trapo o un plumero, lo que sólo le permitió reconocerla con dificultad, quedando en su retina la imagen que otra vez removió sus emociones más internas; pero, como decirle ayer te vi tras un vidrio sucio. ¿Qué habría de poesía en eso? La imagen conservada, no sé si en su mente o en su corazón, maduró en su imaginación y al cabo de dos días, entre otros, escribió:
Tan bella te puedo mirar
Porque, al través de sí, el cristal murmura
los encantos de tu fina figura,
es casi como si el vidrio pudiera hablar.
Veo tu figura que encanta
Y al hacerlo, advierto, me falta
más vista que la vista,
tal ves por ello están siempre listas,
para mirarte, las pupilas de mi alma.
En otra oportunidad, la musa ocasional de su inspiración salió de viaje, y al sexto día de no verla, sintió la necesidad de plasmar lo que sentía, pero como escribir hace seis días que no te veo... la motivación dio origen a un poema del cual transcribo una estrofa que recoge esta situación:
Un día falta para que encaje
tu ausencia en una semana,
Tú te has ido, y con este viaje
la vida parece haber dado un viraje
y fuese yo el que ha partido.
La poesía nace de la vida misma, y los invito a mirar con otros ojos la tierra que puedan encontrar en algún vidrio, o los días de alguna semana cualquiera.
Mayo de 2,008.
viernes, 15 de agosto de 2008
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