Un día, no sé cuando
me di cuenta que ahí estaba,
como un niño jugando,
sí, era yo un niño y jugaba.
En que realidad estuve perdido,
de lo que antes pasó, no recuerdo nada,
no sé en donde me quedé dormido,
yo sólo sé,
que cuando desperté,
era un niño y jugaba.
Ahora no soy quien antes yo era,
mi inocencia, el tiempo se la llevó,
como se lleva a la hoja que cayó,
el viento de la primavera.
Ahora que ya, tanto tiempo se ha ido,
siento a veces que algo me falta,
siento como si se me hubiese perdido,
en alguna parte, la mitad de mi alma.
Y me asalta su ausencia
cuando estoy en profundo sueño
y me falta su presencia,
eres tú mi esencia,
alma mía, yo soy tu dueño.
Esencia extraviada
como iba yo a saber
que en una mujer
estarías encarnada.
Alma mía, te vestiste de mujer
en alguna noche pasada,
te convertiste en mi querer,
y yo no sabía nada;
ahora espero que a tientas,
a mi lado vengas
para unirnos en la cama.
Ven como mujer enamorada
para unirnos en la carne o en el sueño
ven alma encarnada
porque yo, yo soy tu dueño.
17.NOV.2006.
viernes, 15 de agosto de 2008
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